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"Quiero recibir a mi hijo, casada"

La bomba rubia está más linda que nunca. Con embarazo incipiente, anuncia que se casa el 1 de diciembre en Rosario con Nicolás Paladini. Todavía sueña con el infantil propio y explica por qué renunció a “La ola verde”.

El baby boom farandulero ya adquirió el estatus de epidemia. A esta altura del año la lista de flamantes mamás se incrementa como la sensación térmica y ninguna famosa quiere quedarse con las ganas de estrenar escarpines. Y en eso de pensar nombres anda hoy Rocío Guirao Díaz. La bella modelo de Multitalent Agency tiene un brillo extra que le exacerba el azul de sus ojos.  Sin embargo, la emoción por su maternidad no es la única novedad que le multiplica la sonrisa: “Nos casamos por civil el primero de diciembre en Rosario porque queremos recibir a nuestro hijo con un matrimonio consolidado, bien en serio”.

–¿Por qué en Rosario?

–Porque nos gustaba la fecha y en Buenos Aires no conseguimos un juez que nos casara ese día. Por suerte nos tocó una jueza súper copada. Es un momento tan lindo que es importante que le ponga onda, si lo hace como un trámite no me gusta.


El único freno al envión de la pareja se dio en el número de testigos, que tuvieron que aumentarse a cuatro. Los Paladini son tres varones y para no herir susceptibilidades se decidió que los dos hermanos se paren al lado de Nicolás al momento de firmar la libreta. Para emparejar los tantos, Rocío también se apuntó con dos. Por un lado Florencia, una compañera de toda la vida y por otro, su mánager Tomás Darcyl: “Él es mi mejor amigo, mi confidente y uno de los primeros en enterarse de mi relación con Nico. Así que se lo merece”, explica.

  –¿Y la fiesta para cuándo?

  –La fiesta la vamos a dejar para más adelante cuando me sienta bien y ya pueda tomar alcohol y me puedan tirar por el aire. Para mí es muy importante pasar por el Registro Civil porque el día de mañana quiero contarle a mi hijo que lo recibimos estando casados.

–¿Se siente madura para ser madre?

–El momento de estar completamente preparada no llega nunca. Pero dentro de mis inestabilidades emocionales me siento una mina muy madura. Hace cinco años que vivo sola, soy absolutamente independiente y todo eso genera una madurez mental que no tiene una chica de mi edad que vive con sus padres. Al mismo tiempo siento que tengo una responsabilidad enorme. No es joda criar a alguien.

–¿Y cómo lo piensa hacer?

–Ya hay un montón de fichas que te empiezan a caer. Por ejemplo, yo digo muchas malas palabras y ahora me empiezo a cuidar porque el día de mañana no quiero que se le peguen a mi hijo.

–¿Va a ser de las madres rigurosas o de las compañeras?

–Si llego a ser como soy con mi perro, va a ser un papelón porque hace lo que quiere. Soy muy mimosa, me pueden con los besos y los abrazos, así que el padre tendrá que hacer el papel del rígido porque a mí mucho no me sale.

–¿Tiene algo de ama de casa?

–Sé hacer lo básico. No cocino grandes platos, pero me las arreglo. Y si no, siempre está la posibilidad del delivery.

–¿El cambio de los pañales también lo va a delegar?

–¡Estás loco! A mi bebé no lo voy a prestar ni para alzarlo. Voy a decir: “¿viste que lindo?, pero
miralo de lejos” (risas).

MI HIJO, LA ESTRELLA.  Desde hace 8 semanas, en el microclima de Guirao Díaz nada ocupa más lugar que el arribo de su primogénito. Y si bien jura que aún no decidieron el nombre, confiesa que el padre ve con buenos ojos tener una homónima en la familia: “Si es nena le quiere poner Rocío. ¡Está loco!”, explota ella.  

–¿Qué cambió en estos días?

–Aceleró los tiempos. Con Nicolás estamos buscando un departamento más grande para mudarnos de inmediato. También estoy pintando cuadros para el bebé. Y canto todo el día. Es lo que más me gusta.

–¿Para cuándo el disco?

–Me han ofrecido grabar uno, pero era un género musical que no me interesa. A mí no me gusta el pop, soy más del jazz y el blues. No estoy para ser una bomba latina.

–¿Se va a sacar el gusto de hacer un infantil?

–Por supuesto. Con mi hijo voy a estar más conectada con los chicos. Lo de “La ola verde” caducó porque no me convencía lo que me proponía Flavia. Primero la protagonista era yo, después era co-conductora y al final terminaba apareciendo 15 minutos. Así que me bajé porque no me servía.

–¿Cómo se lleva con la exposición?

–Me llevo ahí. Cuando la elijo está bueno porque me sirve para promocionarme, pero cuando tiene que ver con la intimidad me rompe. Estoy acostumbrada pero me hubiese encantado mantener la relación un poco más privada. Lamentablemente no me puedo esconder.

–¿Tanta exposición genera envidia?

–Cuando uno tiene algún logro o le va bien en algo, siempre un palo recibe. La gente no está acostumbrada a disfrutar del éxito del otro.

–Hasta dijeron que se había separado…

–Son rumores. Me imagino que no va a ser el último. A mí no me importa pero Nico se va a tener que acostumbrar.

–¿Cómo manejan los celos?

–Me gusta que me cele, pero la que cela más soy yo. No soy insoportable, pero me gusta mucho cuidar lo mío. Las minas de hoy en día están tremendas, me vuelvo loca porque me lo miran todas. Más de una vez le dije a una chica: “¿Que mirás? ¿Se te perdió algo?”.

–¿Su hijo ya tiene un contrato de exclusividad?

–Hay una marca que lo quiere vestir. ¡Es un poroto y ya lo quieren contratar! Cuando me llaman y me dicen que quieren vestir a mi hijo ni bien nazca, no lo puedo creer. Igual eso no quiere decir que sea modelo, quizás cuando sea más grande no le gusta y termina siendo rockero. Lo único seguro es que se va a tener que bancar las locuras de la madre artista que tiene.