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REVISTA LUZ 38

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Derivada de las ilustraciones picarescas típicas de 1900, la corriente que destaca a las mujeres voluptuosas, causó furor en los años '40, cuando el almanaque era una de las formas publicitarias más fuertes. Su patrón continúa vigente, las chicas de calendario -con caras bonitas y poses insinuantes- atrapan con su estilo ingenuo y sugerente.

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REVISTA LUZ 108

Rocío Guirao Díaz
"Me juré llegar a la final de Bailando"
Empezó a desfilar hace seis años, cuando recién promediaba los 14. Se dice que tuvo un romance fugaz (nunca confirmado) con Nicolás Cabré, y saltó a la fama combinando dosis exactas de audacia y belleza. Actualmente, conduce un programa de autos y sorprende a todos en Bailando por un sueño 4.

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Ajena a las miradas y lejos de esa pose de mujer fatal que suele adoptar cada vez que pisa un estudio, Rocío Guirao Díaz hace un repaso de su corta carrera mientras disfruta de su almuerzo en una parrilla del barrio de Colegiales. Casi sin respiro, dice que comenzó muy chica, a los 14. Entonces, todavía usaba brackets y era morocha. Agrega que su madre la acompañaba a todos los desfiles y gráficas, y que quizá sea esa la razón por la que no llegó a hacerse amiga de ninguna de las modelos que trabajan a su lado. Y que su encuentro con Nicolás Cabré no fue ni más ni menos que lo que se vio en las fotos. Dispuesta a demostrar de cuánto es capaz, en agosto de 2006 se animó a cantar ante una multitud minutos antes del partido que la selección argentina de básquet disputara contra Nueva Zelanda.

Este año se arriesgó a conducir un programa que nada tiene que ver con la moda, sino con los autos (El Garage, por Canal 13). Y, finalmente aceptó una propuesta que varias veces había declinado: sacó a relucir sus virtudes en la danza en Bailando por un sueño 4.

-¿Cuando te llamaron para ser parte de Bailando... qué pensaste?
-En realidad me llamaron para el primero, el segundo y el tercero, pero no acepté. La primera vez no tenía mucha idea de cómo venía la mano, no me cerraba. Entonces dije: “Voy a ver de qué se trata y en base a eso estaré, o no, en el segundo. Después cuando volvieron a convocarme estaba en una etapa en la que tenía mucho trabajo afuera, y realmente estaba ganando muy bien. No me servía permanecer en Buenos Aires. Pero este año me mentalicé con que iba a tener que quedarme durante seis meses acá y acepté.

-¿Por qué decidiste quedarte ahora?
-Sentí que era el momento de probar. Además pensé que no podía perderme la oportunidad de aprender a bailar todos los ritmos y estar en un programa como éste, que te da una exposición bárbara. Porque yo soy conocida, pero no popular.

-Y ahora que ya bailaste, ¿la experiencia fue mejor o peor de lo que imaginabas?
-Mejor. Bailar es mi gran pasión. Cuando era chica estudiaba canto y danza y retomarlo ahora me permitió descubrir que es uno de mis grandes amores.

-Te está yendo bien, tu pareja está entre las que reciben mejores puntajes, ¿creés que podés terminar convirtiéndote en una de las grandes revelaciones del programa?
-La gente tiene prejuicios, y cree que si sos modelo, no podés hacer otra cosa más que caminar sobre una pasarela. Yo no salgo a bailar pensando que tengo que demostrarle nada a nadie: sólo disfruto mucho de lo que hago.

-¿Te ves en la final?
-Ojalá. Me juré llegar a la final. Quiero ganar y voy a intentarlo.

-¿Cada cosa que hacés la encarás de esa forma?
-Sí, soy muy ambiciosa. Siempre arranco pensando que me va a ir bien, después si no lo logro no me frustro, pero ya de entrada pienso en ganar. Además, cuando salgo a bailar me conecto con mi compañero y doy todo. Si a la gente le llega eso, mejor, sobre todo a las dos o tres personas que a mí me interesan.

-¿Quiénes son?
-Mi mamá, mi papá, mi novio y algunas amigas.

-¿Hace mucho que estás de novia?
-Hace un año y tres meses estoy en pareja con un empresario (de 24 años) de la industria química.

-¿Él te ayudó a tomar la decisión de ser parte del programa?
-Sí, él y mis viejos. Por lo general consulto y escucho a los que tengo cerca.

-Volvamos al trabajo, alguna vez dijiste que te gustaría conducir un programa para chicos...
-Sí, me encantaría.

-Con tu imagen suena un poco obvio, ¿no?
-Sé que es obvio. Pero... ¿sabés qué pasa? Los sitios que tengo de fans son de chicos de 12 ó 13 años, cuando voy por la calle los que me paran para pedir autógrafos o decirme cosas lindas son esos mismos chicos. Entonces pienso que ese es el público al que debo dirigirme.

-¿O sea que antes de aceptar algo evaluás bien el rédito que podría llegar a darte?
-Sí, claro.

-Sin embargo no te tentó posar desnuda. Te lo ofrecieron más de una vez y a cambio de un buen dinero...
-Sí, pero no me animo. No por mí, sino por mis papás, mis suegros y mi cuñadita, que es muy chica. Yo soy arriesgada, me atrevo, y si las fotos son cuidadas y las hago con un fotógrafo con el que me sienta cómoda está todo bien, pero me condiciona el contexto. Igual, hace un tiempo, hice un calendario para una revista donde hay dos desnudos, pero muy cuidados.

-Ahora, entonces, lo tuyo sería sugerir, no mostrar...
-Claro, despertar fantasías sin que sea ordinario. Desde el arte, no desde lo chabacano. Los que vieron las fotos de ese calendario me dijeron que estaban divinas. Nadie vino y me dijo “estás desnuda”. Es que al estar tan cuidadas termina siendo algo artístico.

-¿Realmente creés que los hombres ven esas fotos como si se tratara de una obra de arte?
-No, tenés razón. Los hombres no. Ni los que las miran ni los que me llaman para hacerlas.

-Ya que estamos por el lado del arte, ¿es cierto que pintás?
-Sí.

-¿Estudiaste pintura?
-No. Cuando vas a estudiar te dicen: “Esta flor hay que hacerla así”. A mí no me gusta recibir esas instrucciones, quiero hacerla como la pinto yo porque me agrada así.

-Bueno, pero convengamos que hay formas, métodos, técnicas...
-Eso te limita. Yo tengo amigas que estudian escultura. Hago lo mismo que ellas, pero con mis propias técnicas y queda bien igual. Creo que siempre es mejor lo que sale naturalmente.

-Por lo visto, lo estipulado no es lo tuyo...
-No. Me gusta hacer las cosas a mi modo, aunque a veces me golpee. Pero en general las hago a mí manera y me salen bien. De hecho mi carrera la vengo manejando con mi estilo, sin pedirle consejos a nadie. Hasta ahora todo me viene saliendo bastante bien.

-¿Y a qué te dedicarías si no fueras modelo?
-A la psicopedagogía, que me permitiría juntar dos intereses: los chicos y la psicología.

-¿Tenés amigas entre las modelos?
-Sólo una, Wanda Nuvinich. Por ahí las que se hacen más amigas son las chicas que vienen del interior, quizá porque tienen que convivir con otras. Yo lo máximo que compartí con otra modelo fue un día o dos en un mismo lugar, por eso nunca pude entablar una amistad.

-¿La competencia conspira contra eso?
-No sé si es eso. Creo que nunca me lo propuse ni me interesó. Además las charlas de las modelos son muy frívolas.

-Y vos ¿qué intereses menos frívolos tenés?
-Por ejemplo: cuando iba a los desfiles me ponía a estudiar (terminó la carrera de hotelería y cursó algunas materias de psicología), estaba con los resúmenes de la facu y al lado me estaban hablando de tacos. Me generaba mucho malhumor ¿Ninguna estudia pastelería, o algo que salga un poco del laburo?

-¿O sea que no pertenecés tanto a ese mundo?
-No, es mi trabajo y nada más. Yo no soy modelo, trabajo de modelo.

 

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